¿CÓMO ABORDAR UN EVENTO NO ASEGURABLE? LA CUERDA FLOJA ENTRE MERCADOS Y GOBIERNOS

Tanto los gobiernos y los mercados han propuesto distintas medidas de preparación frente a un próximo evento de esta magnitud, sin llegar ninguno a puerto. Unos presionan a otros, y viceversa. La industria global de seguros se ha visto afectada considerablemente desde que surgió el Covid-19. Sin duda es un evento imprevisible y fuera de todo pronóstico, que paralizó a la economía mundial de un día para otro. La pandemia del coronavirus es más bien conocido como Cisne Negro.

Desde Inglaterra, la Unión Europea y Estados Unidos, los legisladores están evaluando distintas maneras de ayuda eficaz a los grandes mercados, sobre todo al de seguros. UnitedHealth Group, Chubb Ltd., AXA SA y Lloyd’s of London, entre otros pocos que, a su vez, están presionando a las autoridades para que se tomen medidas que enfrenten los eventos de tipo cisnes negros.

A principios de 2020, Christian Mumenthaler, director ejecutivo de Swiss Re AG, dijo que “la pandemia no es un riesgo que se pueda cubrir”. Y es que la industria aseguradora solo podría cubrir los riesgos de una pandemia con la ayuda de los gobiernos, porque “los balances de las aseguradoras son una pequeña fracción”, aseguró Mumenthaler, de lo que podría ser una calamidad como la que vivimos.

Es un hecho que el coronavirus ha cerrado las economías mundiales de una forma muy radical, pero no es la única amenaza. Los ciberataques tienen el terreno listo para actuar con todas las industrias funcionando de manera online. Y esto es lo que exigen los mercados a sus gobiernos: frente a un nuevo Cisne Negro, probablemente un ciberataque, los gobiernos entreguen la ayuda necesaria a los mercados y puedan superar en conjunto un evento de tal magnitud.

“El mundo se encamina hacia un mayor riesgo sistémico de ataques cibernéticos, interrupción de la cadena de suministro, discapacidad a largo plazo, atención médica, etc., etc.”, dijo Julian Enoizi, director ejecutivo de Pool Re, empresa inglesa que se dedica a la cobertura de propiedades, daños e interrupción de negocios por ataques cibernéticos, espionaje del gobierno, entre otras. “Si nos alejamos de los riesgos que son demasiado difíciles de asegurar, si no buscamos utilizar nuestra experiencia para encontrar soluciones innovadoras y creativas, como asociaciones público-privadas y trabajar con la academia, corremos el riesgo de volvernos irrelevantes”.

Distintos países avanzan en propuestas, los distintos mercados les envían sus propuestas a los gobiernos y estos las analizan, pero toma tiempo, y esto es lo que más falta. En Estados Unidos, el apoyo gubernamental se ha construido a partir de un programa de reaseguro federal, que desde el 11 de septiembre de 2001 existe como un respaldo para el riesgo de ataques terroristas.

Sin embargo, mientras más pasan los días, la agenda de los gobiernos se acumula de compromisos y tal como lo advierte Bruce Carnegie-Brown, presidente de Lloyd’s of London, “la gente se olvida rápidamente, a medida que la pandemia comienza a calmarse, puedo ver fácilmente que esto cae en la agenda”.

Se espera que la vacuna contra el Covid-19 cambie el panorama mundial. Inglaterra comienza esta semana a vacunar a sus ciudadanos y la Unión Europea en enero. La industria aseguradora, sin embargo, frente a otro cisne negro como puede ser un ciberataque mundial, no se quedará de brazos cruzados hasta que los gobiernos tengan planes y medidas para enfrentar eventos no asegurables y evitar así, que la economía mundial se paralice nuevamente.

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